POLONIA COMO PAÍS INVITADO EN EL FESTIVAL DE CINE DE ZARAGOZA 2010

27.11 - 18.12.2010

Festival de cine de Zaragoza 2010 - Programación

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“Carteles Cine Polaco”
CENTRO COMERCIAL ARAGONIA
Del 30 noviembre al 18 diciembre 2010
(Horario Comercial, todos los días)

Sábado 27/11/2010
„Chopin, deseando Amar”. 2002. Jerzy Antczak
CENTRO HISTORIA (Salón de Actos)
18:30 h País Invitado; Polonia. Programa 1 (116’) Entrada Libre.

Martes 30/11/2010
“Mall Girls”. 2009. Katarzyna Rosłaniec
CENTRO HISTORIA (Salón de Actos)
19:30 h País Invitado; Polonia. Programa 2 (70’) Entrada Libre.

Miércoles 01/12/2010
Cortometrajes de la Escuela Superior de Cine de Łódź. (1966 – 2008)
CENTRO HISTORIA (Salón de Actos)
19:00 h País Invitado; Polonia. Programa 3 (99’) Entrada Libre

Domingo 05/12/2010
Selección de Cortometrajes de animación de este país invitado por el Festival
CENTRO HISTORIA ZARAGOZA (Salón de Actos)
11:30 h El Cine se acerca a los niños. Animación Polaca. Entrada Libre (80’)

Jueves 09/12/2010
“Mañana vamos al cine”. 2007. Michał Kwieciński
CENTRO HISTORIA (Salón de Actos)
17:00 h País Invitado; Polonia. Programa 4 ((85’) Entrada Libre.

“Amor reclutado”. 2010. Tadeusz Król.
CENTRO HISTORIA (Salón de Actos)
19:00 h País Invitado; Polonia. Programa 5 (90’) Entrada Libre.

SEDES PRINCIPALES
01.- Salón de Actos Centro de Historia: Pza. San Agustín, 2.
02.- Cines Aragonia: Juan Carlos I, 44.

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Pais Invitado Polonia.


Tras el cambio de sistema, en 1989, el cine polaco cambió su forma de funcionamiento: hoy día está organizado de manera similar a la de la mayoría de las cinematografías de Europa occidental de tamaño medio. Para la realización de sus proyectos, los directores buscan co-financiación extranjera y productores privados; con frecuencia reciben también ayuda de las televisiones, ya sean públicas o privadas. Las ideas más valiosas son apoyadas por el estado, que asigna a su producción -por decisión del ministro- parte del presupuesto destinado a la cultura. Como industria, el cine polaco demostró su eficiencia ya a principios de los años 90, cuando se coprodujo en Polonia la Lista de Schindler (1993), de Steven Spielberg, y tres cocreadores de la película: el fotógrafo Allan Starski y los escenógrafos Janusz Kami?ski y Ewa Braun, fueron premiados con el Oscar.


Aunque este cine se realiza en un nuevo sistema democrático, su tradición artística se consolidó en los años de la Polonia Popular. Especialmente en los años 1956-1981, cuando el régimen comunista perdió su severidad ideológica, el cine polaco consiguió, en su gran mayoría, evitar el cumplimiento de las exigencias propagandísticas del poder, y ponerse del lado de la sociedad. Fue en aquel periodo cuando se desarrollaron las dos corrientes artísticas más importantes en la historia del cine polaco: la "escuela polaca de cine", de los años 1956-1961, y el "cine de la inquietud moral", de los años 1975-1981.


En especial sigue viva la tradición de la primera corriente, vinculada aún con la literatura romántica, si bien, es cierto que desde hace más de cincuenta años no vive el mayor racionalista y burlón de la "escuela polaca", Andrzej Munk (1921-1961), autor de, entre otras, La suerte bizca (1959) y Pasajera (1961, estrenada en 1963); y desde hace diez Wojciech Has (1925-2000). Su El manuscrito encontrado en Zaragoza (1964), relato iniciático de los tiempos napoleónicos, a tal grado se convirtió en un favorito de Martin Scorsese que este director compró todas su copias para restaurar la obra. El maestro del cine polaco, Andrzej Wajda, director de, entre otras, Cenizas y diamante, La tierra prometida y El hombre de mármol, recibió un Oscar por el conjunto de su obra. Su reciente adaptación del poema nacional de Adam Mickiewicz, El Señor Tadeusz (1999) recordó a los polacos su fantasía colectiva sobre sí mismos, pero también les hizo darse cuenta de cuán lejos está esa fantasía de la realidad actual. Durante el festival de Berlín de 1999, la fundación americana Cinema Foundation otorgó a Wajda el Premio a la Libertad, que entregaba por primera vez, a las personalidades cinematográficas más valientemente creadoras de los países de Europa Central y del Este.


Junto a Wajda, entre los artistas de la "escuela polaca de cine", ocupa un lugar importante Kazmierz Kutz (1929), autor de hermosas películas que muestran el folclore de la Alta Silesia. Su La muerte como pedazo de pan, con la magnífica música de Wojciech Kilar, recordaba el mito del sindicato obrero "Solidaridad" a través de la reconstrucción de un hecho trágico: la pacificación por el ejército de los mineros en huelga de la mina silesiana Wujek tras la implantación del estado de guerra en diciembre de 1981. Jerzy Kawalerowicz, autor de ascéticas moralidades de época, como La Madre Juana de los Ángeles (1960) o Faraón (1966), realizó hace poco la espectacular Quo Vadis? (2001) basada en la novela clásica de Henryk Sienkiewicz, premio Nobel de literatura. Desafortunadamente, desde hace años no ha hecho ninguna película el escritor y director Tadeusz Konwicki (1926), precursor del cine de autor (El último día del verano, 1958). Sus originales y visionarias obras -el filme autobiográfico Qué lejos de aquí, qué cerca (1972), o El valle de Issa (1982), basado en la novela del también premio Nobel Czes?aw Mi?osz-, hacen pensar en el carácter multiétnico de la cultura polaca, en la que durante varios siglos convivieron polacos, judíos, rusos, lituanos, alemanes...


Vale la pena agregar que en los años 30 del siglo XX, Polonia era el lugar donde se producía la mayor cantidad de películas judías en yiddish y también las de mayor calidad.
La última película que puede ser vinculada a la "escuela polaca" es la película de Roman Pola?ski El pianista, que recibió la Palma de Oro en el festival de Cannes en 2002 y el Oscar al mejor director, el Oscar al mejor actor principal y el Oscar al mejor guión adaptado en la edición de estos prestigiosos premios en 2003.


Polonia fue sólo coproductora de la película, pero fue rodada íntegramente en Polonia y habla del destino de un artista polaco de origen judío. Roman Pola?ski -hoy reconocido actor, director y guionista-, interpretó su primer papel cinematográfico importante en Generación (1954), de Wajda, película que inauguró la "escuela polaca"; fue asistente de Munk en Zezowate szcz??cie, y el diploma de la Escuela de Cine de ?ód? lo consiguió con Cuando los ángeles caen (1959), parodia de los logros de dicha corriente. Durante sus muchos años de trabajo en Occidente, ha permanecido fiel a sus colaboradores polacos, como Krzysztof Komeda, que compuso la música para la más divertida de las películas británicas de Pola?ski, El baile de los vampiros (1967), y para la mejor de las americanas, Rosemary´s Baby (1968). La música de El pianista es de otro compositor polaco, Wojciech Kilar, y el autor de la fotografía es Pawe? Edelman.


Otra cosa sucedió con la otra corriente clásica del cine polaco: el "cine de la inquietud moral", que, a partir de una imagen de la realidad, criticaba la desnaturalización del sistema comunista en Polonia. Dos de los más destacados creadores -que lograron superar el intervensionismo sumario- son Agnieszka Holland (1948) y Krzysztof Kie?lowski (1941-1996), autor de la película considerada como la obra maestra de esta corriente: Amator (1979). A finales de los años 80 y principios de los 90, Kie?lowski alcanzó renombre como el principal director europeo.


Con las diez películas de Decálogo estableció el modelo de cómo pasar de la simple observación de la realidad al planteamiento de preguntas fundamentales, importantes para todos. Los siguientes pasos por este camino fueron las posteriores producciones: La doble vida de Verónica (1991) y la trilogía Tres colores (1993/94), todos con la inolvidable música de Zbigniew Preisner.


El "cine de la inquietud moral" constituye todavía un modelo productivo de creación. Entre sus representantes, el más apreciado es Krzysztof Zanussi (1939), cuya película La vida como enfermedad mortal transmitida por vía sexual (2000) muestra como hablar de cuestiones de vital importancia al tiempo que se observa la contemporaneidad. En un modelo similar se insertan los principales representantes de las siguientes generaciones de creadores.


Con gran sensibilidad, el director une la perspectiva del registrador objetivo de la miseria con imágenes dignas de los adeptos al budismo zen (excelente fotografía de Krzysztof Ptak).
Actualmente, lo más característico en cuanto al desarrollo de la cinematografía polaca se refiere es el grupo de los autores-individualistas, que elaboran una original poética y se comunican con el público a través de la descripción de su propio mundo, creado a partir de fragmentos auténticos o mitologizados de su biografía. Entre los más consecuentes autores de este grupo se encuentra Andrzej Kondratiuk (1936). Desde hace años, con películas como El huso del tiempo (1995) o Reloj de sol (1997), realiza un cine autobiográfico privado, en el que cumple todas las fuciones posibles: guionista, escenógrafo, productor e intérprete del papel principal. El principal burlador del cine polaco actual es Marek Koterski (1942), quien a través de sus protagonistas muestra el amargo destino del intelectual frustrado. Kotarski es autor de El día del pirado (2002), con la extraordinaria actuación del actor polaco Marek Kondrat en el papel principal. Por su parte, el debutante más famoso de los años 90, Jan Jakub Kolski (1956), ha recreado en sus obras, entre otras Ja?cio Wodnik (1993) y Historia del cine en Popielawy (1998), un mundo aparte situado lejos de la civilización, en el campo, donde las preguntas éticas elementales suenan de lo más natural. Finalmente, hay que anotar el logrado debut como director del hasta ahora actor Jerzy Stuhr (1947), que como autor de Historias de amor (1997) o El gran animal (2000), ingresó con éxito en este grupo.


De entre los géneros del cine comercial el más popular es actualmente la comedia. Son considerados directores de culto, algunos creadores de comedias de la época comunista, que lograron "atrapar" en sus películas el absurdo del funcionamiento cotidiano del sistema: Stanis?aw Bareja (1929-1987), autor de Osito (1980), y Marek Piwowski (1935), realizador de Travesía (1970), película que sigue conquistando nuevas generaciones de admiradores. Hoy en día, el especialista del género es Juliusz Machulski (1955), autor de Sexmisión (1983), hit de los años 80, divertido pastiche de ciencia ficción interpretado por el ya mencionado Jerzy Stuhr. Durante la última década otra de sus películas alcanzó un nivel parecido de popularidad: Kiler (1997). Esta historia de un pobre taxista tomado equivocadamente por un asesino a sueldo no sólo dio ocasión para echar una mirada satírica al estado espiritual de sus compatriotas, sino que fue narrada tan diestramente que los productores de Hollywood decidieron comprar los derechos para la realización de un remake americano.


Un capítulo importante de la tradición cinematográfica polaca lo constituye el cine documental artísitico. Aún enseña en la Escuela de Cine de ?ód? el director clásico del cine documental polaco, Kazimierz Karabasz (1930), autor de los famosos Los músicos (1960), cinta de diez minutos que Krzysztof Kie?lowski, alumno de Karabasz, incluyó en su lista de las diez mejores películas del mundo con ocasión del centenario del cine. La escuela polaca de cine documental consistía en proponer una imagen tal de la realidad que creara una generalización, una metáfora del destino. El mismo Kie?lowski realizó excelentes documentales (Primer amor, Hospital). Hoy, el maestro de este tipo de cine es Marcel ?ozi?ski (1940), que en la época de la Polonia Popular realizó documentales que desenmascaraban la hipocresía y la falsedad del sistema (Cómo vivir, 1977), y actualmente -en películas como A 89 mm de Europa (1994) o Todo puede suceder (1995)- busca la situación que mejor refleje la condición espiritual del hombre contemporáneo.


Las películas polacas de dibujos animados solían ser terreno de experimentos artísticos y al mismo tiempo portadoras de contenidos literarios y filosóficos. Maestros de este género cinematográfico fueron: Jan Lenica (1928-2001), que durante varios años trabajó en Occidente y fue autor de animaciones como Laberinto (1963) o Ubu Rey (1979); y también Walerian Borowczyk (1923), creador de grotescas como Le Concert de M. et Mme. Kabal (1962). Actualmente, los principales creadores de este tipo de películas son: en Cracovia, Jerzy Kucia (1942), eterno experimentador, llamado "el Bresson de la animación mundial", y, en Varsovia, Piotr Duma?a (1956), realizador de originales adaptaciones animadas de obras maestras de la literatura mundial (Light, 1985; Crimen y castigo, 2001). Lugar aparte ocupa Zbigniew Rybczy?ski (1949), ganador del primer Oscar polaco por la película Tango (1982) y llamado "el papa del vídeo".


En Polonia hay dos escuelas artísticas estatales para la formación de cineastas. La más antigua y más famosa es la Escuela Estatal de Altos Estudios de Cine, Televisión y Teatro de ?ód?, que funciona desde hace más de cincuenta años y que ha formado a muchos destacados directores, fotógrafos, actores, directores de producción, con Wajda, Pola?ski y Kie?lowski a la cabeza. La segunda es la Facultad de Radio y Televisión de la Universidad de Silesia en Katowice. Ambas escuelas forman también estudiantes extranjeros

Más información: http://www.festivalcinezaragoza.com/index.php/polonia-pais-invitado/100-polonia-proyecciones