XXIII SEMINARIO SOBRE EUROPA CENTRAL "TIEMPOS COMPUESTOS" EN SAN SEBASTIAN

13 - 15.07.2011

XXIII Seminario sobre Europa Central

Tiempos compuestos

Palacio Miramar de San Sebastián. 13 a 15 de Julio de 2011

PROGRAMA



ORGANIZA: ASOCIACIÓN DE PERIODISTAS EUROPEOS

COLABORA: CURSOS DE VERANO DE LA UPV, INSTITUTO POLACO DE CULTURA

PARTICAPANTES POLACOS: 

Adam Michnik, editor en jefe de Gazeta Wyborcza, Polonia

Dariusz Szymczycha, ex Ministro de Integración Europea de Polonia

Jan Lityński,  Consejero del Presidente de la República de Polonia


XXIII Seminario sobre Europa Central

   Tiempos compuestos



El año 1991 marcó el cierre de un ciclo que había arrancado tres años antes, uno de esos hitos históricos grabados en el imaginario colectivo. Cuando Gorbachov asumía la presidencia de la decadente URSS, tal vez ni siquiera él suponía el abrupto final de su propio país. Los años de la perestroika y la glasnost se revelaron terminales para el concepto soviético de organización del Estado, y la rivalidad este-oeste quedó reducida prácticamente a cenizas. Cualquier tiempo pasado fue… anterior.

Los 90 fueron años de plomo para la Rusia residual, desprovista de su contiguo imperio territorial. Una de sus mayores tareas fue la de recuperar toda la influencia perdida de manera súbita. Otra sigue siendo la construcción de un Estado homologable al resto de democracias europeas, aspecto que registra escaso progreso. Mientras, un amplio abanico de países circundantes, surgidos al calor de la desintegración soviética, lucha por hacerse un hueco en la escena europea y mundial. En la gran mayoría de ellos el comunismo no es más que un recuerdo de tiempos pasados, aunque su antigua nomenclatura haya tomado el control después de un ejercicio de travestismo y una organización mafiosa. La integración en la Unión Europea de los países que estaban uncidos por la hegemonía soviética en el Pacto de Varsovia les ha llevado, en no pocos casos, a convertirse en incómodos contestatarios de las políticas rusas de hoy, para horror del Kremlin. Mientras, la vieja Europa ve con sorpresa cómo esos nuevos socios, gravemente afectados por la crisis hace tan solo dos años, se recuperan a un ritmo inesperado. Queda demostrado que si algo no está en crisis es el Estado-nación.

Se vislumbra en el umbral de la nueva década un intenso proceso de maduración política y económica, apoyado en el vigor de los nuevos países del centro y el este de Europa, así como el asentamiento de Rusia como un nuevo –y definitivo- actor global, mientras que quizás las viejas capitales europeas estén abocadas a un largo período de resignación.

La prueba de todo lo anterior es evidente: la triple presidencia de la Unión Europea, por parte de países aparentemente tan diversos como España, Bélgica y Hungría ha puesto sobre la mesa la necesidad improrrogable de una relación más estable con el vecino ruso tras la cumbre bilateral celebrada en 2010 bajo los auspicios de la presidencia española.

Palacio Miramar de San Sebastián. 13 a 15 de Julio de 2011


Miércoles, 13 de julio

 Escarmentados de Rusia

La Unión Soviética la componía un nutrido grupo de repúblicas cuya agenda política transcurría bajo las pautas impuestas desde el Kremlin. Muy pocas fueron las excepciones a la regla,  y las desviaciones estaban penalizadas. Ello imprimió una homogeneidad al otro lado del telón de acero que se extendió a todos los ámbitos de la vida.

La caída del muro de Berlín, y el final de la Unión Soviética hace ahora 20 años, dieron al traste con un sistema que se había incompatibilizado con la libertad entendida al modo occidental. Las repúblicas del centro y este de Europa han trocado la homogeneidad en diversidad. Surgen tensiones entre esos Estados entre sí, y con Rusia, la antigua potencia hegemónica. Respecto a la Unión Europea, han pasado de un enorme entusiasmo europeísta  cuando aspiraban a adherirse a un escepticismo desconcertante.

¿Cuál es la lógica que siguen los alineamientos post-soviéticos?



Jueves, 14 de julio

Rusia para la UE: de la amenaza a la necesidad

Rusia no se resigna. Es hoy un país temido y admirado a partes iguales. La Rusia postsoviética ha logrado una notable influencia económica. En términos absolutos es evidente que juega en la liga de los países a tener en cuenta. Otra cosa es las suspicacias sobre el tenue respeto de Rusia a la ley, y en general, a los principios generalmente considerados como elementales en las democracias, sin los cuales padece la seguridad jurídica y que es uno de los fundamentos de la economía de mercado. Moscú mantiene su capacidad de influencia. En lo militar, Rusia recobra influencia como réplica, a la OTAN, empeñada en ganar posiciones en Europa central y oriental.

La Unión Europea entiende que la Rusia de hoy se ha convertido en un socio de la máxima relevancia. Se ha convertido en una de las prioridades absolutas en política exterior. ¿En qué se ha convertido Rusia?

¿Qué se puede esperar de Rusia hoy? ¿Es su crecimiento económico un mero espejismo o es realidad? ¿Es sostenible el desarrollo sin un respeto rotundo de los derechos humanos?




Viernes, 15 de julio

Examen a la libertad de prensa

La estatalización de la prensa y los medios de comunicación, la censura y el clima de opacidad impuesto desde las más altas instancias soviéticas impidieron la oxigenación del sistema y lo esclerotizaron.

Reconvertidas las antiguas repúblicas soviéticas y los países del Pacto de Varsovia en democracias, cabe preguntarse qué ha sido de aquel entramado de medios estatales y cuál ha sido su devenir al cabo de 20 años. Buen momento para examinar la vigencia de la libertad de prensa que ahora todos los países reclaman en sus constituciones.


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