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Cine e historia

ROSITA (Różyczka)
Dir: Jan Kidawa Błoński, Polonia 2010, 118 minutos

 

rosita

 
Historia basada en hechos reales. Varsovia 1967, el agente comunista Rożek convence a su bella y joven amante, Kamila, para que espíe al escritor Warczewski, de quien se sospecha que actúa contra el régimen.
A ambos les separa su diferencia de edad, formación y posición social, pero el escritor se enamora de ella y la acerca al mundo de la literatura polaca de la emigración, mientras ella prepara informes diarios sobre él. Poco a poco la fascinación erótica por el amante se convertirá en un sentimiento real y profundo y ella se muda a casa de él. Rożek siente que la va perdiendo y en casa del escritor les amenaza gravemente.
 
Kamila sigue enviando información que compromete a Warczewski, pero por su amor al escritor, quien a su vez le profesa también un amor incondicional, decide dimitir. Durante una carga policial contra los estudiantes en la Universidad de Varsovia, Rożek saca a Warczewski al patio para decir que Kamila trabaja para los servicios secretos.
Pero Warczewski ya está comprometido, días después Wladyslaw Gomułka, secretario general del partido comunista de Polonia, denuncia públicamente al escritor como corresponsable de las revueltas.
DIRECTOR
Jan Kidawa Błoński
Director y productor de cine. Estudió arquitectura en la Universidad Politécnica de Silesia. Entre los años 1982-91 fue miembro de Zespół Filmowy "Silesia", tras su disolución estuvo relacionado con ZF "Oko" y ZF "Zodiak". Desde 1991 presidente y  copropietario del estudio Gambit Production Sp. z o.o., que se dedica a la producción de  películas de ficción y documentales, anuncios publicitarios y programas de televisión. Entre 1990 y 1994 fue presidente de la Asociación de Cineastas Polacos (Stowarzyszenie Filmowców Polskich) y entre 1997 y 2001 fue miembro del Consejo de la Asociación de Productores Independientes de Cine y Televisión  (Stowarzyszenia Niezależnych Producentów Filmowych i Telewizyjnych)




 
ROSA (Róża)
Dir: Wojtek Smarzowski, Polonia 2011, 94 minutos

rosa 
Masuria, la región idílica de los Mil Lagos, esconde siglos de una historia difícil y ambigua. El director Wojtek Smarzowski eligecomo tema de su película probablemente el momento más trágico de esa historia y desarrolla el drama de sus habitantes en una realidad caótica de la apenas acabada Segunda Guerra Mundial, el conflicto más sangriento de la humanidad.
Estos territorios, cristianizados sólo a finales de la Edad Media, durante siglos fueron un feudo de los reyes de Polonia, pero en realidad se encontraban bajo el dominio de la dinastía alemana de los Hohenzollern, cuya ambición y determinación llevaron, primero, a la creación a principios del siglo XVIII de un estado independiente -Prusia-; y luego, 150 años despúes, al nacimiento del poderoso Imperio Alemán.
Durante todo este tiempo, Masuria se encontraba ya dentro de las fronteras prusianas o alemanas. Sus habitantes, descendientes de una muchedumbre de emigrantes (entre otros, de la confina región polaca de Masovia) se convirtieron en un pueblo de frontera, un verdadero crisol de culturas. Muchos hablaban un dialecto del polaco y en este idioma también rezaban, pero eran protestantes y tenían tal conciencia de la propia identidad cultural que les impedía definirse claramente como polacos o alemanes. Tras la Primera Guerra Mundial en 1918, como resultado del plebiscito ordenado por la comunidad internacional, Masuria permaneció casi en su totalidad en territorio alemán. Los Masurianos, de mentalidad práctica, no confiaban en el país polaco, resurgido después de más de un siglo de ausencia en el mapa de Europa, y optaron por quedarse dentro del estado alemán. Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, los hombres masurianos, como todos los demas ciudadanos del III Reich, fueron convocados a hacer el servicio militar en el ejercito nazi.
Debido a la decisión de los tres grandes aliados -la URSS, los EE.UU. y Gran Bretaña- después de la guerra, el mapa de la Europa central y oriental sufrió cambios relevantes. Polonia perdió grandes territorios en el este, recibiendo como compensación terrenos pertenecientes al III Reich (llamados entonces “tierras recuperadas”), entre ellos Masuria, que pronto se convirtió en la región adonde acudían los nuevos colonos. Todos los alemanes que vivían allí fueron obligados a desplazarse, mientras a los Masurianos se les dio la posibilidad de quedarse si firmaban una declaración de “polonidad”. Eso les permitía permanecer donde habían vivido sus abuelos, pero comportaba una nueva realidad social, política y económica:  un comunismo introducido forzosamente y de manera brutal.
Wojtek Smarzowski nos introduce directamente en este caos de posguerra: los brutales actos de venganza a los alemanes, o cualquiera que fuese considerado alemán, por las atrocidades cometidas en los años anteriores; el omnipresente desenfreno de los soldados y merodeadores soviéticos, nuevo poder sin escrúpulos ni piedad; los perdidos colonos que acudían a las tierras recuperadas de todas las partes; y el drama de los Masurianos, para quienes se está acabando el mundo como lo conocían hasta ahora.


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Polonia en 1939 y en 1945. Fuente: wikipedia.org
 

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