Institutio Polaco de Cultura Madrid
Volver

Día Nacional de Conmemoración de „Soldados Malditos”

Día Nacional de Conmemoración de „Soldados Malditos”

Para muchos soldados, la disolución del Ejército Nacional en 1945 no supuso el fin de la lucha. Al contrario, la ocupación de los territorios de la República de Polonia por parte del Ejército Rojo, cuyo resultado fue la fin del Estado Polaco Clandestino, fue el inicio de una nueva contienda: la por la patria libre, por el honor y, a veces, también por la verdad histórica. 

“La guerra nunca ha terminado [...]. Nunca aceptaremos otra vida que no sea la en un Estado Polaco plenamente soberano, independiente y justo [...]. Os doy mi última orden. Conducid vuestra labor y actividad para conseguir una completa independencia del país”, escribía a los oficiales y soldados del Ejército Nacional su último comandante, el general Leopold Okulicki “Niedźwiadek”, en su orden de despedida. El año 1945 coincidió con tal resistencia frente al poder impuesto con fuerza, que en algunos territorios se la considera una suerte de insurrección anticomunista. Varias organizaciones, como la famosa “Libertad e Independencia”, se encargaban, en el ámbito militar y civil, de autodefensa frente a la sovietización y la conservación del espíritu de lucha entre la nación. El objetivo de la resistencia fue asegurar la realización de las estipulaciones de Yalta relativas a Polonia, sobre todo la de organizar elecciones libres y democráticas.

Se estima que el los siguientes años, en las actividades de la resistencia armada participaron casi 200 mil personas. Solo una parte de ellas lucharon en los destacamientos de guerrillas: los demás proveían el equipamiento, servicios de inteligencia, comunicación y refugio. Los soldados no solo murieron en la lucha: muchos fueron asesinados en cárcel, a raíz de las sentencias de los tribunales estalinistas, dictadas sin respetar el derecho a un proceso justo e imparcial, ni la posibilidad de una defensa digna. Fueron arrestados en base a las premisas falsas, a menudo acusados de haber colaborado con el ocupante alemán. Las autoridades lucharon con la resistencia no solo con el ejército y policía, sino también por medio de la propaganda.

Una gran parte de los soldados, cansados de una larga guerra y privados del mando de sus oficiales -ejecutados o arrestados y enviados al Este-, renunciaron a la lucha en febrero de 1947. Sin embargo, algunos siguieron luchando hasta los principios de los años 50. El último fue Józef Franczak “Laluś”, que murió en una redada en otoño de 1963. Muchos de los ex-combatientes salieron de la carcel o de los lagers soviéticos solo en los años 60. Algunos asumieron una falsa identidad y así vivieron hasta el final de la República Popular Polaca, cuyas autoridades intentaron erradicar la resistencia comunista de la memoria colectiva.
 
Sin embargo, su recuerdo sobrevivió hasta los años 90. Fue entonces cuando se acuñó el término “Soldados Malditos” y los historiadores empezaron a investigar el tema. Desde 2011, celebramos el Día Nacional de Conmemoración de “Soldados Malditos”, coincidiendo con el aniversario de la muerte de los siete últimos miembros del Consejo General de “Libertad e Independencia”, ejecutados en una carcel de Varsovia. Su historia constituye el cuento sobre la lucha por el derecho a autodenominación, símbolo de valor y el deseo de la libertad.

#

design by